Proyectarnos
Imaginar el pasado y el futuro es difícil, así que el cerebro usa el presente como plantilla. Suponer que las cosas seguirán más o menos como ahora es una guía rápida y, por lo general, útil. Darles sentido a los hechos una vez ocurridos también nos ayuda a sacar lecciones y a sentir que tenemos el control.