Terminar lo empezado
Terminar lo que empezamos suele ser una buena estrategia: un cerebro que tirara la toalla ante cada bache nunca acabaría nada. Valorar lo que ya tenemos, lo que hemos construido y lo que nos ha costado esfuerzo nos mantiene comprometidos y protege nuestros recursos. Perder lo que tenemos puede doler más de lo que alegra ganar lo mismo, así que ser prudentes ante las pérdidas a menudo tiene sentido.